Medidas de protestas ¿excesivas?

En la edición del domingo pasado de Clarín, salio una nota titulada “La toma de escuelas, una protesta recurrente puesta bajo la lupa” en donde se analiza esta cada vez más constante medida de reclamo.
Si bien el tema parece haberse puesto de moda luego de la toma del prestigioso colegio Nacional de Buenos Aires, este tipo de medidas no es algo nuevo aunque sí, cada vez más recurrente.

Por mi parte, en mi ultimo año de escuela secundaria en el año 2006, fui protagonista de una medida similar en la institución a la que asistía, la Escuela de Educación Técnica Nº 21 “Gral Manuel Belgrano” (Ex – colegio industrial de Resistencia)

A pesar de lo que muchos suponen, llegar a la necesidad extrema de sentarnos todos los estudiantes de una institución fuera de su edificio e impedir el paso de los directivos del lugar, no es algo que surge de un día para el otro y por un simple capricho.
En la nota que me motivo a escribir esto, citan a un dirigente de la FUBA:

“Este año hicimos cuatro marchas en reclamo de mayor presupuesto, pero las autoridades jamás nos atendieron. Y ningún medio de prensa cubrió la manifestación. En cambio, cuando tomaron el Buenos Aires, estaban todas las radios, los diarios y los canales de TV en la puerta del Colegio. Y eso obligó a los funcionarios de la UBA a actuar”

En mí caso particular, los alumnos de mí (ahora ex-) escuela buscábamos salvar la educación técnica que seguía viva en dicha institución solo por un recurso de amparo conseguido por alumnos mediante otras medidas de reclamos.
¿Que nos llevo a sentarnos fuera de la institución? El cansancio.
La gota que colmo el vaso en aquel entonces, fue cuando un grupo de alumnos decidió formar un centro de estudiantes y les fue “negado”. Entre comillas porque en realidad, el problema era que las autoridades de ese entonces pusieron una serie de condiciones que rosaban el ridiculo e incluso prohibian que nos reunieramos dentro del colegio sin presencia de algun personal directivo, lo que nos llevo a tener que juntarnos en algun espacio público como una plaza o bien la casa de alguno de nosotros.
Al reclamo que motivaba la formación del centro (los problemas con la ley de educación técnica) se sumaron escuelas de toda la provincia y desenvocaron en una marcha hacia el ministerio de educación provincial donde fuimos luego de varias horas, durante solo unos segundos por el entonces ministro de educación provincial que, luego de alegar que tenia otras cuestiones más importantes que atneder, se retiro del lugar dejando a los alumnos, padres y docentes que participabamos sentados esperando algun tipo de respuesta. Hecho que fue luego cambiado por los diarios locales y que llevo a que cree un blog para relatar, desde nuestro punto de vista, todo lo ocurrido durante aquellos días.
Al día siguiente, la medida que ya mencione.
¿Resultados? Camaras de medios provinciales y nacionales, la visita del ministro de educación, intervención de la institución y la creación de un grupo de trabajo para tratar la nueva ley de educación técnica y una serie de otras cosas que se siguen viendo hoy en día.

De todo esa “crónica” y de las palabras citadas, se desprende que el problema es casi siempre el mismo, falta de comunicación. Los “responsables” no actuan hasta que el reclamo llega a oidos de la gente. Para que esto último ocurra, son necesarios los medios de comunicación, los cuales no actuaron hasta que la medida llego a ser excesiva.
Pero no es un problema simplemente del gobierno o los medios de comunicación, si no de la sociedad en general (donde me incluyo, obviamente) que hace oidos sordos a los problemas hasta que chocan contra alguna pared, ya que he tenido la oportunidad de toparme con alumnos y profesores a quienes no les interesó el reclamo hasta que llego a la medida mencionada.

Es obvio y en mi opinion, muy bueno, que haya opiniones contrarias. Es decir, personas que se opongan a la medida y al reclamo o que lo vean de otra manera, nadie posee la verdad absoluta de las cosas. Pero sí considero algo muy grave que muchas personas ataquen estas medidas simplemente por creer que “todo esta bien” y que se debe a un grupo de personas que solo quieren perder días de clases o que tienen “intereses politicos”.

Esto se ve no solo en los colegios secundarios, si no tambien en la universidad, donde el 80% de los alumnos no estan si quiera enterados de la estructura organica de la institución a la que asisten.
Esto da pie a que aquellos que posean información y/o cargos politicos, puedan hacer “lo que quieran” y nosotros no notemos el problema hasta que la bomba estalle y ya sea tarde para revertir la situación.

Es cierto, muchas veces estos reclamos estan manejados por personas con intereses que van más alla del reclamo en sí y esto es escudo para “denigrar” algunas situaciones. Pero esto no quiere decir que sea así todo el tiempo o que no haya personas que realmente busquen que el reclamo sea escuchado.
Estoy completamente en contra de los paros de actividades por reclamos, considero la educación y la cultura como la base para la propesperidad de las personas y las sociedades, pero para evitar que este tipo de situaciones no se repita, tenemos que cambiar y mucho.
Dejar de creer que los problemas politicos solo afectan a los politicos. Educarnos e informarnos es, creo yo, lo principal para que este tipo de situaciones no se tenga que repetir.

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  • tRiNcHeTa

    Y así fue como Tehsisa conoció a tRiNcHeTa…

    En fin, esa es la triste realidad, en la nota del Clarín uno dice que eso solamente pasa en los colegios de ‘niños bien’ de Buenos Aires pero no en el interior, otra muestra de la bola que dan los medios (o la sociedad, como quiera verse) a las protestas en el interior.

    Yo lo viví directamente por las manifestaciones a favor del sistema viejo de educación y casi directamente por la huelga en el hospital de Sáenz Peña (mi viejo es bioquímico full time ahí) en la que los medios no dedicaron ni una sola línea al caso, salvo cuando uno se encadenó a la puerta, pero ni mencionaron el conflicto. Y no eran “chicos que no querían tener clases”, sino unos cuantos miles de ciudadanos con el servicio de salud reducido a las guardias.

    Lamentablemente hay que ser una especie de terrorista donde en vez de bombas hay que ‘amenazar’ con la prensa. Las instituciones argentinas son un teatro donde si no hay cámaras filmando no se actúa, pero ni de ensayo. Amargamente triste realidad.