Inmenso.

Aquellas calles anchas no era lo que Juan recordaba de otros momentos. A pesar de que todo estaba tan igual y tan apagado como la última vez que, al igual que esa noche, caminaba sin mirar por donde, pero con el destino marcado.
Luz, oscuridad. Oscuridad, luz. Apenas las luces de la calle dejaban sombras en las veredas, entre las puertas de los negocios de aquella zona de la ciudad. De momentos sentía miedo, de momentos ansiedad. No se conectaban y no le importaba. La ansiedad tapaba el miedo y el miedo se interponía salvajemente ante su fantasía.

La fantasía era simple y repetida: Un encuentro, unas palabras, un abrazo, un beso, quizá algo más y una despedida. Tan corto o tan largo como las pocas horas que le quedaban a aquella noche.
La ansiedad, se reposaba en el encuentro y la despedida. Sabia que lo otro llegaría. No le importaba.
Le importaba encontrarse y saber que lo esperaban, la sorpresa inicial de unos días atrás había estado muy bien, pero ahora tenia que cerciorarse de que era extrañado. A veces le gustaba imaginar que no respondía nadie cuando tocaba el timbre o que el frío inundaba aquel encuentro antes planeado. Eso hubiese sido el final.No sabia bien de que, pero sin dudas algo se terminaría.
Le importaba, también, la despedida. Una esperanza futura de volver a encontrarse. Una puerta abierta que lo llevaría a la luz de la noche nuevamente. Se imaginaba diciéndole que la odiaba y que no le importaba. Que su voz le dolía y que podía desprenderse de aquello de la misma forma que se cambiaba de ropa en la mañana. Pero hubiese sido muy triste. Para él y la otra.

Y así ocurrió tal como no se lo esperaba, pero de la forma en que quería. Aborreció toda aquella noche y sintió como se moría de a poco y el tiempo se le iba. Otra noche perdida, pensó.
Le prometio que se volverían a encontrar después de aquel sueño. Prometio que volvería con estrellas y algo mejor.

Escucho como cerraban la puerta detrás suyo y el ruido de la llave al girar. Prendió un cigarrillo, comenzó a caminar por su ciudad y nunca más volvió a aquel lugar.